
I was f* happy when i finally tried this... and not so happy when i finished. I'm talking about pulque, the aztec's mystic alcoholic beverage. This thing is made from the fermented juice of the maguey, a sort of cactus that is the mais source of the tequila. The pulquerias, places like cantinas where you can only drink pulque, are disappearing of Mexico City, so ir rush to one of the classic spots: La Hermosa Hortensia, situated in the north corner of the famous, and today very dangerous, Plaza Garibaldi.
This place is like a 100 years old and you notice right away. It's almost falling apart. It has a few chairs and tables, and no other thing in the menu than pulque. Here you can drink it alone, tha classic version, or with fruit flavors (peaches or strawberry). A glass of classic pulque cost around $8 (US$ 0,8) and the fruity ones $13 (US$1,3) Which is better? I gotta admit that i didn't like neither. The pulque is too thick to be refresing a too acid. Anyway, i prefered the classic version. And, in fact, i think that with a couple of more glasses i'd be a new fan of the pulque right now. My advice is: try it. You never find anything like this in other country (perhaps Guatemala), is cheap and very fulfilling.
Tenía muchas ganas de probar el pulque, pero debo admitir que mi entusiasmo desapareció apenas esa especie de baba alienígena entro a mi garganta. No quiero ser irrespetuoso. El pulque era una bebida sagrada para los aztecas y proviene de esa mágica planta del maguey, que nos ha dado tantas alegrías con el tequila y el mezcal, pero realmente no me gustan las cosas tan extremedamente fermentadas como el pulque. Para probarlo esocogí "La Hermosa Hortensía", una clásica pulquería ubicada en plena Plaza Garibaldi a la cual se le notan sus cerca de 100 años de existencia.
El lugar, como buena pulquería, sólo ofrece eso: pulque. Aunque eso sí, con dos variedades. El pulque solo $8 (US$ 0,8) o con sabores frutales, como durazno o fresa 13 (US$ 1,3). Sinceramente, ninguno me gustó. Cuando los probaba sólo quería tener una cerveza al lado para pasar el ácido y ligoso pulque. Otra característica es que el contenido alcohólico del pulque apenas se nota, lo que lo hace un trago bastante engañoso, porque después de un par de vasos se empieza a notar realmente sus efectos. Si es por escoger me quedo con el pulque clásico. El de durazno que probé me pareció excesivamente ácido. De todas maneras, vale la pena probar el pulque. No se gasta nada de dinero, es un brebaje típico de México (y de algunas otras partes de Mesoamérica) y es realmente llenador. A nadie le darían ganar de ir a probar unos tacos después de un par de vasos.

This is one of the most refreshing cocktail fruits that i’ve ever tasted. I so simple but, at the same time, so delicious. Ingredients? Only peaches and strawberry yoghurt. This cost me about $12 (US$1,2) in a fruit stall, in Reforma and Lieja street, near metro Chapultepec’s entrance. At first, it seems to me a little expensive. Yeah, i’m a cheap person, but for the same price i can eat yoghurt with granola, all mix up with more appealing fruits. How wrong i was. This thing was incredible. The trick here is the peaches that are served here. Even sweeter than a mango. And mixed with the strawberry yoghurt’s acid flavor is the perfect dessert in a hot day. I definitively will try it again. Now i have i new respect for the peaches.
Este es uno de los cócteles de frutas más simples pero a la vez más refrescantes que he probado. ¿Ingredientes? Sólo duraznos bañados de yogurt de fresa. Esto me costó cerca de $12 (US$1,2) en un puestito de frutas ubicado en avenida Reforma con Lieja, al lado de la entrada de metro Chapultepec. Al principio, me pareció un tanto caro el precio. Sí, lo acepto, soy tacaño, pero por los mismos $ 2 pesos puedo comprar en cualquier otro puesto un yogurt con granola y frutas más atractivas que un sencillo durazno. Cuán equivocado estaba. Este preparado estaba increíble. El truco es el dulzor del durazno que aquí ofrecen. Tan dulces que al principio no sabía si se trataba de mangos o duraznos. Esto, combinado con el ácido sabor que da el yogurt de fresa, es la mezcla perfecta para un día caluroso. Definitivamente, nunca más miraré en menos a los duraznos
It’s hidden in one of the richest neighborhoods of Mexico City. We’re talking about of one of the real Mexican treasures: the “tortas” stall situated at Sierra Mojada and Patriotismo streets, just a few blocks away from Paseo de Las Palmas. This is one of the favorite’s spots of the people who work around the zone. There, for only $ 23 pesos (US$ 2,3), i tried the “Especial”: breaded steak, ham, and cheese, besides avocado and tomato. The secret ingredient is the pineapple. Of course, it’s a common ingredient in the “hawaiana”, but that torta doesn’t have breaded steak, which gives a full consistency to the “especial”… that’s because is the officer’s choice.

Está oculto en un mar de calles, en uno de los sectores más caros del DF se oculta el verdadero tesoro de México. Se trata de uno de los mejores puestos de tortas que se pueden encontrar en el DF. En la esquina de Sierra Mojada con Patriotismo, a un par de cuadras de Paseo de Las Palmas, he podido comer una de las tortas más magníficas que recuerde y por sólo $ 23 pesos (US$ 2,3). Se trata de la “Especial”: milanesa, pierna, piña y queso, además de aguacate y tomate. La base es la misma de cualquier torta, sin embargo, el agregado de la piña, le da un toque especial. Es cierto, la “hawaiana” también contiene piña, pero no la milanesa, que le da mayor contundencia a la preparación y que resulta el remedio perfecto para aquellos oficinistas hambrientos que desean, de un solo toque, acabar con sus penurias alimenticias.

This is one of the best treats in Mexico City. The place is ugly, the stall is ugly and the owner is no Brad Pitt. Nevertheless, the guy is an artist in the making of strawberries and cream. I had to pay $25 (US$ 2,5) for this sugar miracle. Expensive? No way. The amount of straw strawberries and cream is from outer space. Besides, the guy adds to the cream all sorts of grains, like granola and oat. Not convinced yet? If you want something even more sweetly, you can ask for some raisins. My only advice is that you ask this delightful dessert to go. At your home, be sure to have enough water to deal with this diabetic shock. Where you can find this? In metro Patriotismo’s north exit, near the trendy Condesa zone.

Sin duda, uno de los mejores lugares del DF. Es un carro feo, en una calle fea y atendido por un señor, como habrán de suponer, feo. Sin embargo, es un artista, aunque suene cursi, en la preparación de cócteles de fruta. Su especialidad son las fresas con crema, una agradable sobredosis de fruta capaz de calmar al más hambriento por $ 25 (US$ 2,5). ¿Caro? Para nada. La cantidad de fresas y crema que sirve es inimaginable, además de agregarle en abundancia toda clase de granos, como avena y granola. Por si fuese poco, tampoco se ahorra en pasas, lo que endulza aún más esta empalagosa preparación. Todo esto servido en un higiénico recipiente de plástico, ideal para llevarlo a casa y disfrutarlo acompañado de un buen vaso de agua para suavizar el golpe diabético. ¿Donde encontrarlo? En la salida norte de Metro Patriotismo, a unos pasos de la hype Condesa.


¿Smoky Tacos? Just go to “Tacos El Venadito”, at Boulevard Ávila Camacho and Tecamachalco, a 20 minute walk from metro Auditorio. There you can find this delicatessen, in a typical food stall, just in the corner of one of the busiest avenues in Mexico City. The cars’ toxic fumes give a special touch to the tacos. Yeah, it sounds band, an in fact it is for your health, but the tacos here have got a special and tasty flavor, and it’s all thanks to the CO2.
Another “good” ingredient is the oil, which here is used in an unhealthy amount. And don’t let me start with the oil’s color, darker than Al Jolson's face in “The Jazz Singer”. In this joint i tried to kinds of tacos. One made of sausage and the “sudadero” (lamb) one. A good thing here is the tacos are served with onion and french fries. Yeah, it’s a caloric bomb, but if you are hungry and don’t have enough money you can ease your pain for only $ 12 pesos (US$ 1,2), which cost me the two tacos. Sure, now i’m afraid to die, but the smoky tacos are one of the best joints i’ve tasted in all my life.

¿Tacos ahumados? En Boulevard Ávila Camacho con Tecamachalco, a unos 20 minutos caminando desde metro Auditorio, es posible encontrar esta delicatessen en “Tacos El Venadito”.
Se trata de un típico puesto de tacos, con la particularidad que está localizado justo al lado de una de las avenidas más transitadas del DF. Ello le da un toque especial a las preparaciones del lugar, que resultan totalmente contaminadas por los gases tóxicos de los autos que transitan a lo largo del día. Si bien esto puede sonar mal, y realmente lo es para la salud, en términos de sabor el humo le da un toque especial a los tacos del lugar. Acá son preparados con la máxima cantidad de aceite posible y son acompañados, esto es lo mejor, con cebolla y papas fritas. Nada de cilantro como en otros lugares.
Los carbohidratos reinan en las tortillas. Por sólo $ 12 pesos (US$ 1,2) probé una de longaniza y otra de sudadero. Ambas con la cantidad justa de sal, con el nivel de aceite al límite de lo humanamente aceptable y con un fuerte y, extrañamente, atractivo olor a smog. Si se tiene hambre y poco dinero, este es uno de los mejores lugares para comer tacos, ya que sus ingredientes los convierten en verdaderas bombas calóricas llenas de sabor, que sabrán convencer aún al paladar más exigente.

Gigantic tortas for only $ 21 pesos (US$ 2,1) ? Yeah, miracles happen and my lord is a good and fat man that makes it possible the existence of the “poblanas”. What is this? Is a tasty torta (the mexican sandwich), which contains different kinds of meat like pork (i think), ham and sausage and tomato and avocado (and, also, some chiles around) .
Where do i taste this? In a humble food stall located in Rio Lerma street, near the famous DF’s Torre Mayor. The stall is great. It even has a couple of seats. The “menu” is also fabulous. There are around 15 different types of tortas, including the queen of all: the “cubana”. The poblana’s size in this place is incredible. Not even Mick Jagger could eat like a real man this thing. You gotta bit it like a piranha, by the sides.
I was totally pleased with my experience in this stall, but i wish i’d never had a breakfast. You have to prepare yourself before eating a torta as if you were going to a medical exam. An empty stomach is the best way to confront this kind of mission; otherwise you experience a sort of meat hangover... as happened to me.

¿Tortas por sólo $ 21 pesos (US$ 2,1)? Hay muchas en México, pero pocas tan grandes como las que son posibles encontrar en el puesto ubicado en la calle de Río Lerma con Reforma, a un costado de la Torre Mayor del DF.
Me habían comentado de este lugar, así que no dudé un segundo en prepararme para cumplir mi misión. Uno debe enfrentar la tarea de comer una torta tal como un examen médico. Es fundamental llegar con el estomago vacío, para no quedarse dormido en medio de la calle después de ingerir esta insana cantidad de carbohidratos.
Uno de los principales puntos a favor del puesto de Río Lerma es que cuenta con un par de asientos (casi siempre ocupados), que permiten descansar un poco el cuerpo entre mordida y mordida.
Bueno, vamos a la torta en sí. El “menú” tiene una gran variedad, unas 15 tortas, el cual es coronado, obviamente, por la reina de las tortas: la “cubana”. Sin embargo, quise probar algo nuevo en esta oportunidad, así que me fui por una “poblana”. Ésta no tiene grandes diferencias con su hermana mayor. De hecho, me pareció bastante, quizás demasiado, abundante: salchicha, jamón, cerdo (creo), tomate, aguacate y, por lo que recuerdo, algún chile perdido por ahí. Como esto no es un recetario, mejor ir directo al sabor: buenísimo, con la cantidad justa de sal y enmarcado en un pan crujiente, como recién salido del horno de una panadería.
Un punto aparte es el tamaño: casi excesivo. Ni Mick Jagger podría dar una mordida frontal a la “poblana”. Sólo es posible dar mordiscos laterales, a la manera de una piraña.
En definitiva, una de las mejores tortas que he probado en el DF, aunque desearía no haber desayunado ese día.
I was afraid of it. There’re many things that my brain cannot comprehend about mexican food and one of these are the obsession that mexicans have with the spicy fruit. The cannot eat only a fruit, they must add chile to them. I must to admit: i feel that trying fruit with chile is like eating a taco. Nevertheless, and listen to a friend of mine, who told me that the mango with chile was incredible (wich surprised me a lot, since she hates all spicy food). My mood was very low, but i decided to give it a try, so i went directly to the area near the Antropology Museum, wich is famous for their fruit stalls. There i found what was i looking for: a mango. There it was: in a wood stick, cut it in a flower form (“this is so gay”, i thought). It cost only de $ 15 mexican pesos (or US$ 1,5), so never mind the sexual thing, i said, it’s a whole mango and it’s really cheap. The time had come.
-¿Do you want me to add salt, lemon and chile on it?
-Yes, please.
Scared, i bit it, and, surprisingly, i didn’t throw up. I fact, i was almost fascinated with the flavor. I never thought that the salt, lemon and chile would function as a perfect balance to the sweetness of the mango.
Until today, i really don’t know if what is better: a mango by itself or with its red friend. My advice? Try it, don’t mind the gay image, "there's anything wrong with that".

Tenía miedo de probarlo. Hay muchas cosas que aún no comprendo de la comida mexicana y una de ellas era el afán de arruinar las frutas poniéndoles chile. Ya me había pasado una vez con la jicama. Sin embargo, debía intentarlo una vez más. Una amiga me aconsejó que probara el mango con chile, por lo que me dirigí al sector del Museo de Antropología, famoso por sus vendedores de frutas. Sin mucha confianza, me acerqué al único puesto que tenía a sus magos insertados en una palo de madera y con forma de flor (una imagen muy gay, dirían los especialistas). El costo era de $ 15 pesos (o US$ 1,5) lo que me pareció un precio justo, dado que me estaban vendiendo un mango completo. Y llegó la hora de la verdad:
-¿Con sal, limón y chile?
-Sí, por favor
Temeroso, dí la primera mordida e, increíblemente, no vomité. De hecho, quedé casi fascinado con el sabor. Comprendí que la mezcla de limón, sal y chile (no el más picoso, sino uno más afable, como el famoso chile tajín) era un buen paliativo para el, a veces, empalagoso sabor del mango.
Hasta el día de hoy estoy con la duda si es mejor un mango tal y como llegó al mundo o con los aditivos mexicanos. Pero por lo menos vale la pena probar... no importa la imagen gay que se pueda proyectar, viva la tolerancia.

Well. It's the third post and is, again, a negative one. But i gotta keep honest. Since a while i was obsesionated with trying one of the streets jellys that are everywhere in the streets of Mexico City. I wanna something good, so i picked a spot that looked fined: the Bal-Ray joint, located at Zamora 31, in the Condesa, near metro Chapultepec. Bal-Rays has a good offer of jelly's. I choosed the mamey one. It only costed me $ 9 pesos mexicanos (US$ 0,9) but no shrink could ever trick me to try another one. The thing was absolutely bad. No taste at all. I was only water. Where my mamey go? I'm still looking.
Que horror. Es el tercer post y nuevamente es una crítica negativa. Sin embargo, no puedo mentir. Hace tiempo quería probar las gelatinas que se ven por doquier en las calles del DF por lo que, lleno de esperanza, busqué un lugar donde me asegurara un la "perfect jelly". El lugar escogido fue Bal-Ray, ubicado en Zamora 31, en la Condesa, cerca de metro Chapultepec. El local parecía bueno: una suerte de Hagen Danz, pero exclusivamente dedicado a las gelatinas. Por supuesto, ofrecía una amplia variedad de sabores, como pistacho, piña y mi debilidad, el mamey. Obviamente, opté por este último sabor. Gastando apenas $ 9 pesos mexicanos (US$ 0,9), ya tenía en mis manos mi objeto de deseo. Todo se derrumbó en el momento de dar la primera probada: cero, pero cero sabor. Era como una gelatina hecha sólo de agua salida de la llave. Ni siquiera para rellenar el estómago. The dream is over.

Well, let's try it again with the spanglish. Now is the turn of one of the classic spots in Mexico City's historic center: the famous Salon Corona, at Motolinia street. Sincerely, i think this restaurant is overrated. Of course, when you come back to your country you wanna tell your friends that you went to a place name "Corona", but there's nothing cool about the meals here, at least in respect to their "tortas" (the mexican sandwich). I tried the cod one ($ 28 pesos mexicanos or US$ 2,8). Also i ordered a refreshing but small beer($ 18 pesos mexicanos o US$ 1,8).
The torta missed in its size. Too small compared with the ones that you can find in any street stall. Another problem is that in Corona are really serious about the cod. The sandwich has nothing more than cod: no vegetables around. 30 seconds an i was tired with the fishs's salty taste.
I was totally dissappointed, so i decided to try a dessert. The only choice in the menu is, of course, a flan, wich was fairly good: good taste and good size for only $ 15 pesos mexicanos (US$ 1,5).
What can i tell you. The next time i wanna try a "torta" i'll go to any street stall instead of the Salon Corona. Don't care about the germs!

Ahora le toca al turno a uno de los clásicos del DF: el Salón Corona, en el mero Centro Histórico, en calle Motolinia. Sinceramente, para mi este lugar está un tanto sobrevalorado. Sí, es bonito, tiene un nombre cool y una estética totalmente chilanga, pero ¿qué hay de la comida? Ahí nomás. No me entiendan mal, no digo que sea mala, sino que un puesto de la calle puede superar por mucho a la oferta del Corona.
En esta ocasión, me arriesgué con una torta de bacalao ($ 28 pesos mexicanos o US$ 2,8) acompañada de una refrescante pero excesivamente pequeña caña de cerveza ($ 18 pesos mexicanos o US$ 1,8). La torta falla en su tamaño. A diferencia de sus grandiosas "primas", como la "cubana" o "hawaiana", es pequeña. También falla en los ingredientes: no hay un vegetal a la vista, aquí domina el bacalao, el cual es sabroso pero un tanto seco a la larga. A los 30 segundos ya me aburrí de su sabor salado. Por otra parte, el pan resulta mojado por el bacalo, por lo que la torta se deshace fácilmente en las manos del comensal, lo que nunca es bueno, especialmente si uno está siendo observado por alguna representante del mundo femenino.
Un tanto decepcionado de mi "salada" experiencia, decidí aventurarme con un postre. La carta no trae otra opción que el flan, el cual cumple su cometido: sabroso, dulce y no tan pequeño como esperaba tomando en cuenta su bajo costo ($ 15 pesos mexicanos o US$ 1,5). En definitiva, si es por una torta, mejor arriesgar el estómago en cualquier puesto de la calle. Su paladar se lo agradecerá.

I wanna talk about one of my favorite places in Mexico City. The fruit and juice stall located near the entrance of Chapultepec's metro station, facing a Pemex station (it's the only one, you can't miss it). The place has all the charateristics of a street stall: small, dirty, but very very cheap.
The best option here is to order a "licuado", the mexican milkshake (fruit+milk+sugar+some syrup). They are prepared here really, but really thick, which is excellent if you miss a meal and don't have enough money for something more traditional (or if you are tired of fried food). The best is the "licuado de mamey" and the mango one: both really fullfilling for only 15 mexican pesos (US$ 1.5). Not so good are the juices. They are made without any ice, so when you drink one is like a fruit tea. Don't even think to ask the stall's owner to fix it. The guy is allways in the worst mood, like the "soup nazi" (in you ever saw "Seinfeld", you know what i mean). Anyway, is all worth it for the "licuados". By the way, i'm not a native english speaker, so sorry for any gramatical mistakes.

Para empezar con este blog qué mejor que hablar sobre uno de mis locales preferidos en el DF. El puestito de jugos ubicado a la salida de Metro Chapultepec, cerca de la bencinera Pemex.
El lugar es similar a todos los que se pueden encontrar cerca de una estación de metro: chico, un tanto sucio, pero con una gran variedad de frutas. Lo ideal aquí es irse a la segura y pedir un licuado. Espesos, espesos, espesos, son un buen reemplazo para cualquier comida y sólo cuestan unos $ 15 pesos mexicanos (US$ 1.5).
El mejor de los que he probado es el de mamey, muy nutritivo aunque poco recomendable para un día de calor. Otro de los buenos es el de mango, no tan espeso pero más dulce, ideal para los adictos al azúcar. Donde sí no hay mucho qué hacer es con los jugos: calientes, hechos con fruta ya demasiado madura, no cumplen su objetivo y no llegan al nivel de excelencia de sus primos licuados.
Y ni hablar de que les agreguen hielo ni reclamar al dueño, el gran pero con este lugar. El "chef" es una especie de ogro que no da los buenos días, ni se despide. Sólo entrega el pedido y ya (una especie de Soup Nazi para los familiarizados con la serie Seinfeld). Parece que estuviera haciendo un favor vendiendo sus licuados. Sin embargo, vale la pena por el sólo placer de disfrutar estos milkshakes urbanos.