
Gigantic tortas for only $ 21 pesos (US$ 2,1) ? Yeah, miracles happen and my lord is a good and fat man that makes it possible the existence of the “poblanas”. What is this? Is a tasty torta (the mexican sandwich), which contains different kinds of meat like pork (i think), ham and sausage and tomato and avocado (and, also, some chiles around) .
Where do i taste this? In a humble food stall located in Rio Lerma street, near the famous DF’s Torre Mayor. The stall is great. It even has a couple of seats. The “menu” is also fabulous. There are around 15 different types of tortas, including the queen of all: the “cubana”. The poblana’s size in this place is incredible. Not even Mick Jagger could eat like a real man this thing. You gotta bit it like a piranha, by the sides.
I was totally pleased with my experience in this stall, but i wish i’d never had a breakfast. You have to prepare yourself before eating a torta as if you were going to a medical exam. An empty stomach is the best way to confront this kind of mission; otherwise you experience a sort of meat hangover... as happened to me.

¿Tortas por sólo $ 21 pesos (US$ 2,1)? Hay muchas en México, pero pocas tan grandes como las que son posibles encontrar en el puesto ubicado en la calle de Río Lerma con Reforma, a un costado de la Torre Mayor del DF.
Me habían comentado de este lugar, así que no dudé un segundo en prepararme para cumplir mi misión. Uno debe enfrentar la tarea de comer una torta tal como un examen médico. Es fundamental llegar con el estomago vacío, para no quedarse dormido en medio de la calle después de ingerir esta insana cantidad de carbohidratos.
Uno de los principales puntos a favor del puesto de Río Lerma es que cuenta con un par de asientos (casi siempre ocupados), que permiten descansar un poco el cuerpo entre mordida y mordida.
Bueno, vamos a la torta en sí. El “menú” tiene una gran variedad, unas 15 tortas, el cual es coronado, obviamente, por la reina de las tortas: la “cubana”. Sin embargo, quise probar algo nuevo en esta oportunidad, así que me fui por una “poblana”. Ésta no tiene grandes diferencias con su hermana mayor. De hecho, me pareció bastante, quizás demasiado, abundante: salchicha, jamón, cerdo (creo), tomate, aguacate y, por lo que recuerdo, algún chile perdido por ahí. Como esto no es un recetario, mejor ir directo al sabor: buenísimo, con la cantidad justa de sal y enmarcado en un pan crujiente, como recién salido del horno de una panadería.
Un punto aparte es el tamaño: casi excesivo. Ni Mick Jagger podría dar una mordida frontal a la “poblana”. Sólo es posible dar mordiscos laterales, a la manera de una piraña.
En definitiva, una de las mejores tortas que he probado en el DF, aunque desearía no haber desayunado ese día.