I wanna talk about one of my favorite places in Mexico City. The fruit and juice stall located near the entrance of Chapultepec's metro station, facing a Pemex station (it's the only one, you can't miss it). The place has all the charateristics of a street stall: small, dirty, but very very cheap.

The best option here is to order a "licuado", the mexican milkshake (fruit+milk+sugar+some syrup). They are prepared here really, but really thick, which is excellent if you miss a meal and don't have enough money for something more traditional (or if you are tired of fried food). The best is the "licuado de mamey" and the mango one: both really fullfilling for only 15 mexican pesos (US$ 1.5). Not so good are the juices. They are made without any ice, so when you drink one is like a fruit tea. Don't even think to ask the stall's owner to fix it. The guy is allways in the worst mood, like the "soup nazi" (in you ever saw "Seinfeld", you know what i mean). Anyway, is all worth it for the "licuados". By the way, i'm not a native english speaker, so sorry for any gramatical mistakes.



Para empezar con este blog qué mejor que hablar sobre uno de mis locales preferidos en el DF. El puestito de jugos ubicado a la salida de Metro Chapultepec, cerca de la bencinera Pemex.
E
l lugar es similar a todos los que se pueden encontrar cerca de una estación de metro: chico, un tanto sucio, pero con una gran variedad de frutas. Lo ideal aquí es irse a la segura y pedir un licuado. Espesos, espesos, espesos, son un buen reemplazo para cualquier comida y sólo cuestan unos $ 15 pesos mexicanos (US$ 1.5).

El mejor de los que he probado es el de mamey, muy nutritivo aunque poco recomendable para un día de calor. Otro de los buenos es el de mango, no tan espeso pero más dulce, ideal para los adictos al azúcar. Donde sí no hay mucho qué hacer es con los jugos: calientes, hechos con fruta ya demasiado madura, no cumplen su objetivo y no llegan al nivel de excelencia de sus primos licuados.
Y ni hablar de que les agreguen hielo ni reclamar al dueño, el gran pero con este lugar. El "chef" es una especie de ogro que no da los buenos días, ni se despide. Sólo entrega el pedido y ya (una especie de Soup Nazi para los familiarizados con la serie Seinfeld). Parece que estuviera haciendo un favor vendiendo sus licuados. Sin embargo, vale la pena por el sólo placer de disfrutar estos milkshakes urbanos.



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